roi des ratsEn su aclamado libro sobre la historia ambiental del siglo XX, publicado en el año 2000, J. R. McNeill concluyó que el mundo, y por supuesto los seres humanos, estaban viviendo un “gran experimento sin control”. En realidad el historiador estadunidense lo único que hacía era documentar con un detallado alud de estadísticas lo que otros pensadores como Erich Fromm, Edgar Morin y Arthur Koestler habían advertido años atrás. En especial, este último, uno de los gigantes del pensamiento crítico del siglo pasado, había señalado en su obra The ghost in the machine (El fantasma en la máquina, 1967) que el mundo se dirigía hacia el colapso (la era clímax, le llamó), con todas las curvas de los indicadores disparados hacia el cielo. McNeill derivó su conclusión del crecimiento exponencial, aparentemente indetenible, de la población humana, las ciudades, el uso de la energía, los minerales y el agua, la contaminación industrial, el PIB global y otros indicadores.

En plena consonancia con esta idea del mundo convertido en laboratorio, y posiblemente sin conocerla, el microbiólogo francés G. E. Seralini dio a conocer el año pasado su libro Todos somos ratas de laboratorio, apenas unos días después de haberle mostrado al mundo los enormes tumores de los riñones e hígado de las ratas alimentadas por dos años con el maíz transgénico producido por la compañía Monsanto (ver: www.ogm-alerte-mondiale.net), la misma que ha hecho todo lo posible por introducir su cereal genéticamente manipulado en la cuna del maíz, es decir, en México. Todo indica que Seralini se sacó el tremendo título de una sencilla extrapolación: dada la expansión de los cultivos transgénicos por todo el planeta, y especialmente la del maíz, los seres humanos estamos siendo utilizados como ratas de laboratorio por las gigantescas corporaciones y por los científicos que trabajan en ellas y para ellas, y cuyo objetivo final es el lucro. Tan sólo en 2012, Monsanto facturó 14 mil millones de dólares y tuvo ganancias por unos 2 mil 600 millones de dólares.

El experimento sin control tiene dos poderosos motores, alimentados por un mismo impulso. Uno es económico, el otro cognitivo. Uno se llama capitalismo, al otro le denominan ciencia. Entre la ambición desbocada del mercader y la insaciable sed por conocer del investigador hay pocas diferencias. Ambas obedecen a los mismos impulsos de control y poder. Poder sobre la competencia y control sobre la naturaleza o viceversa. La ceguera humana en los actores modernos convertidos en piezas especializadas de una gran maquinaria se ha vuelto invisible. El resultado de combinar estas dos acciones, en las que el lucro mueve al cada vez más poderoso aparato de conocimiento, es explosivo: cada vez el mundo se convierte más y más en un inmenso experimento sin control. ¿Evidencias? Permítanme señalar algunas de las más notorias. Cada año los autos matan a un millón de ciudadanos y dejan heridos a entre 20 y 30 millones; cada año se construyen más autos. Sólo en Europa existen 40 mil sustancias potencialmente tóxicas que no han sido analizadas. Mientras tanto, los casos de cáncer que aparecen a un ritmo de 13 a 14 millones al año van en aumento (http://globocan.iarc.fr/factsheets/populations). En Sudamérica el mar de soya transgénica ha reducido la variedad de paisajes, vegetaciones y biodiversidad de 47 millones de hectáreas (la cuarta parte de México) de cinco países en un monótono terraplén de una sola especie. Por el cambio climático los glaciares de todo el mundo (Himalayas, Alpes, Andes, etcétera) se reducen día a día y amenazan con dejar sin agua los principales ríos que riegan las áreas con los alimentos de más de mil millones de seres humanos. Un suceso ampliamente festejado simboliza la vigencia del experimento: el 20 de mayo de 2010 la revista Science publicó una noticia considerada histórica: el científico Craig Venter y su equipo de investigadores crearon un genoma totalmente artificial en un laboratorio. Venter patentó de inmediato la que llamó la primera forma de vida creada por el ser humano, y la bautizó como Mycoplasma laboratorium. ¡Hoy, como si fuera un dios, el supermono crea la vida, y de inmediato la convierte en mercancía!

¿Se detendrá el experimento? No en el corto plazo. Hoy decenas de millones de ciudadanos pertenecientes al grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) son preparados, aleccionados, entrenados para unirse de la manera más dócil posible al experimento. Otros países le siguen: más energía, minerales, agua, concreto, plástico, vidrio, tecnología, transporte. La velocidad a la que estos nuevos depositarios del progreso adquieren los niveles de confort anhelados es aún mayor al ritmo en que lo lograron Europa, Japón o Estados Unidos. Éstos padecen dramáticamente una crisis irresoluble por haber buscado y alcanzado justamente esos estándares de despilfarro. Las cifras conmueven. A finales de 2012, Estados Unidos era una sociedad en bancarrota: su gobierno federal, estatales y locales, sus hogares y sus empresas financieras, deben 55.3 billones de dólares. A la gigantesca deuda se agregan millones de desempleados y el estancamiento de los salarios. Mientras tanto en Europa las fiestas navideñas no dejaban de ocultar que 18.8 millones de personas de 17 países buscaban trabajo. Y el experimento no se detiene por una simple razón. Hay un sector, que representa a menos del uno por ciento de la población, humana que se beneficia de él. De acuerdo con Bloomberg, en 2012, de los 100 hombres más ricos del mundo sólo 16 perdieron; el resto ganó, y mucho. C. Slim, B. Gates, A. Ortega, W. Buffet y otros 80 incrementaron sus fortunas en 182 mil 800 millones de dólares. En su fase megamonopólica, el capitalismo sigue dando buenos resultados, aunque sea a cada vez menos.

En el libro arriba citado, A. Koestler hizo notar que además del conjunto de curvas ascendentes, explosivas y exponenciales, había otra serie de curvas que descendían tanto como aquéllas subían. Él las llamó las curvas de la ética. Yo las llamaría las curvas de la sabiduría: las curvas de la moral social, la ética individual, el espíritu cooperativo, la solidaridad, la prudencia, el arte de tolerar, la amistad, la compasión. Ello define la conciencia de especie. Sólo enderezando estas curvas dejaremos de ser lo que la mayoría no se atreve a aceptar: simples ratas de un laboratorio planetario.

Para Emily (1928-2013), quien nos enseñó a vivir con dignidad, a pesar de todo

En las redes sociales está circulando un video que resulta significativo para el devenir de la ciencia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en el país, y que todo mundo debería consultar. Se trata de un programa de la serie Lupa Debates. El programa está dirigido a responder a la pregunta: ¿es riesgoso el maíz transgénico? Se encuentra en You Tube y fue escenificado por dos destacados investigadores de la UNAM: el doctor Mario Soberón, del Instituto de Biotecnología, y la doctora Elena Álvarez-Buylla, del Instituto de Ecología.

El video resulta trascendente no sólo porque muestra dos posiciones antagónicas del quehacer científico, sino porque la respuesta es decisiva para el campo y los productores rurales, la alimentación de los mexicanos y la riqueza biológica del país. Además, pone sobre la mesa dimensiones normalmente soslayadas, como el significado de la investigación científica y tecnológica en un mundo en crisis. Para hacerlo más atractivo, uno de los participantes, Mario Soberón, acaba de ser sancionado junto con la investigadora Alejandra Bravo por la propia UNAM por manipulaciones inapropiadas y categóricamente reprobables de imágenes sobre estudios de la bacteria BT –utilizada en la elaboración del maíz transgénico– para enfatizar resultados que buscaban obtener en al menos 11 artículos en revistas científicas internacionales.

El debate deja ver dos posiciones científicas muy diferentes. Por un lado, un microbiólogo cuyos trabajos son realizados en laboratorio, quien hace contribuciones a favor de una tecnología impulsada por los monopolios biotecnológicos del mundo, que pertenece a un estilo especializado y estrecho de hacer ciencia y que carece de información elemental sobre la historia, las peculiaridades y los problemas del agro mexicano. Para colmo, además de recibir sueldo de la UNAM es dueño de varias patentes biotecnológicas, es decir, mantiene un doble papel: investigador de una universidad pública y empresario biotecnológico. Del otro lado, Elena Álvarez-Buylla, si bien se dedica a la ecología genética de manera sobresaliente, comenzó realizando trabajos sobre sistemas campesinos agroforestales, es capaz de integrarse a grupos interdisciplinarios de investigación y participa en discusiones epistemológicas sobre ciencia y complejidad. Mario Soberón está totalmente a favor de introducir el maíz transgénico en México, Elena Álvarez-Buylla está radicalmente en contra.

Al alud de evidencias respecto del alto riesgo de contaminación genética de las variedades originarias del maíz se agregan estudios contundentes sobre los peligros de comer maíz transgénico. Un estudio reciente es el realizado por el investigador francés G. E. Seralini, autor del libro Todos somos ratas de laboratorio. Basta mirar los enormes tumores de los riñones e hígado de las ratas alimentadas por dos años con maíz transgénico (más el herbicida Roundup de Monsanto) para entender que quienes se empecinan en el uso de los alimentos transgénicos padecen algún tipo de locura. La soberbia tecnocrática amenaza no sólo la permanencia del maíz nativo, una creación de la civilización mesoamericana de por lo menos 7 mil años de antigüedad (ver: uccs.org), también pone en peligro la salud de millones de seres humanos. La locura halla una explicación mercantil en las ganancias de Monsanto, que habrá de facturar casi 14 mil millones de dólares en 2012 y alcanzará este año ganancias por unos 2 mil 600 millones de dólares.

Más allá de las actuaciones de estos investigadores en el debate, me interesa destacar algunos aspectos del caso. Primero, que no hay una manera, sino muchas, de hacer ciencia. Se puede ser un investigador destacado e incluso brillante dedicado a aliviar a sectores sociales marginados, o a perfeccionar lo efímero de una mercancía, o a preservar la duración de un alimento industrial, o a arruinar la salud de un ser humano, o a incrementar la vanidad de los individuos, o a incrementar el poder destructivo de una arma. En general hay de entrada ciencia pública, privada y social. Ello manda al basurero de las ideologías la muy sobada tesis de que la ciencia es neutra, lo que por cierto alimenta la soberbia y egolatría de los científicos. Este dogma se difunde masivamente para elevar la capacidad de negociación de las comunidades científicas, obtener más dividendos y apoyos y extender una imagen similar a la de las iglesias. La gran mayoría de los programas, acciones y actividades que se realizan como divulgación de la ciencia son propaganda disfrazada de ese dogma. Por ello resulta un sinsentido abogar por el incremento del presupuesto para ciencia y tecnología sin dejar bien claros los proyectos que se implementarán en cada rama, es decir, sin una verdadera política científica.

También emergen las relaciones de la ciencia con el capital. En el largo devenir humano, de unos 200 mil años, la ciencia es una modalidad del conocimiento con apenas unos 300. Su papel fue y sigue siendo generar innovaciones que perfeccionen los ciclos de las mercancías, es decir, que hagan eficientes los procesos de acumulación del capital, y que garanticen la defensa de todo ello (ciencia para la guerra). El resultado: los monopolios han alcanzado su máximo histórico y hoy mil 318 gigantescas corporaciones poseen 60 por ciento del capital del planeta (halfanhour.blogspot.com/2011/10/ one-percent.html). Conforme la ciencia de un país se va desarrollando, la investigación tiende a plegarse a los intereses de la industria, y esta industrialización del conocimiento es sinónimo de su mercantilización. Por eso en los países desarrollados la dupla ciencia/capital es casi perfecta. Tomar conciencia de este proceso es fundamental para asegurar una ciencia con ética social y ambiental.

En la UNAM, sectores cada vez más numerosos de sus comunidades científicas han comenzado a entrar a ese proceso, no solamente los biotecnólogos. Existen indicios de investigadores trabajando en proyectos de biomedicina, química, nanotecnología, genómica y ecología dirigidos a apoyar intereses corporativos.

Es hora de que en nuestra alma máter, donde se genera la mitad de la investigación científica del país, se inicie una magna discusión sobre la función social de la ciencia y se debata con seriedad su papel en un país y un mundo en crisis. También deben conocerse las nuevas corrientes que abogan por un nuevo pacto social, como la llamada ciencia para la sustentabilidad. No es posible que en la universidad más importante de Iberoamérica se dejen a la deriva las dimensiones éticas de la generación del conocimiento.

Víctor M. Toledo

Este pequeño e inmisericorde aspirante a militar ha dejado un país en ruinas. La causa principal han sido sus guerras. Su guerra contra el narcotráfico, su guerra contra los trabajadores, su guerra contra los pobres y, finalmente, su guerra contra la naturaleza. Su belicismo obedece no solamente a la necesidad de legitimar una presidencia obtenida mediante el fraude electoral, sino a saldar y resolver resortes síquicos profundos ligados con la imagen que mira frente al espejo. Provinciano, mediocre, católico y corrupto, fue calificado por Raúl Vera, obispo de Saltillo, como “el más cruel presidente que hemos tenido en México”. El que se hizo llamar “candidato del empleo” envió a 15 millones de mexicanos a la miseria (según la Coneval), aumentó los impuestos, desmanteló sindicatos y restringió sus derechos a los que trabajamos, dedicó solamente 8 por ciento del presupuesto a los programas sociales (según la OCDE), dejó 7 millones de jóvenes sin escuela ni trabajo, y propició la muerte o desaparición de unos 100 mil mexicanos. También hubo impactos de sus decisiones en la dimensión ambiental y ecológica, en lo que fue su cuarta guerra.

Fiel a la doctrina neoliberal y a la maquinaria tecno-económica que la pone en práctica, Calderón terminó apoyando a y apoyándose en los monopolios nacionales y trasnacionales y en el Ejército y las fuerzas de seguridad. ¿Puede un presidente neoliberal pintarse de verde? Imposible. La causa primera y última de la crisis ecológica a toda escala, incluido el cambio climático, ha sido el modelo que busca mercantilizar los procesos naturales, explotar el capital natural. La contradicción fue enmascarada bajo una política doble: por un lado haciendo compromisos retóricos y concesiones irrelevantes mientras se facilitaban los grandes proyectos depredadores de la naturaleza. Como sucede en muchos países, en México la cosmética verde se ha vuelto una práctica común. Corporaciones, empresas, gobiernos y elites científicas se hacen la corte de manera recíproca, se conceden premios, se hacen cómplices, inventan espectáculos, guardan silencio y terminan formando parte de un círculo perverso.

Desde el inicio Calderón aprendió a manejar un discurso pintado de verde, pero su primera acción fue bajarle el presupuesto a la Semarnat en 21 por ciento. En la dimensión internacional estuvo siempre en sintonía con la corriente buscadora de un capitalismo verde, que intenta hacer negocios de cada asunto ecológico. Esto explica por qué organizó la Cumbre Mundial de Negocios para el Medio Ambiente (B4E, por sus siglas en inglés) en octubre de 2010. Lo anterior le permitió obtener el reconocimiento del PNUMA “Campeones de la Tierra en 2011″, y el “Premio Ecología y Medio Ambiente”, de la Fundación Miguel Alemán Valdés. Calderón fue no sólo puntual sino destacado en propiciar y facilitar una política ecológicamente destructiva de gran escala en cinco principales frentes.

El primero es el de la minería a cielo abierto. Durante el sexenio se otorgaron concesiones y permisos a casi 200 compañías canadienses, inglesas, estadunidenses, chinas, mexicanas, que se llevan oro, plata, cobre y otros metales prácticamente gratis, afectando y usurpando territorios comunitarios, y contaminando aguas, tierras y aire. Las emisiones tóxicas de la minería constituyen 70 por ciento del total, principalmente plomo, ácido sulfhídrico, cadmio, cromo, níquel y cianuro. Cada gramo de oro o cobre supone además un gasto descomunal de agua. Hoy, las concesiones mineras alcanzan una superficie de más de 50 millones de hectáreas, ¡la cuarta parte del territorio de México! De 2009 a la fecha los proyectos mineros han generado 54 conflictos con las poblaciones locales. Lo que las mineras han extraído en esta década equivale a ¡todo el oro y a la mitad de la plata extraída por la Corona Española en 300 años! El segundo frente tiene que ver con los megaproyectos turísticos, hidráulicos, urbanísticos y comerciales. Éstos afectaron cultivos, fuentes de agua, áreas forestales o manglares o arrecifes coralinos, e inundaron pueblos en al menos ocho estados de la República. El tercer frente es el de la producción de alimentos y otras materias primas. Calderón promulgó una Ley General del Cambio Climático, pero no hizo nada para detener el modelo agroindustrial que produce, a escala global, 28 por ciento de los gases de efecto invernadero. Los monocultivos agrícolas, forestales y ganaderos, orientados a la exportación, basados en agroquímicos, pesticidas, el despilfarro del agua y los altos costos energéticos, fueron objetivo central de la política agropecuaria y forestal de la Sagarpa. Como contraparte fueron mínimos los apoyos para incentivar, favorecer o fortalecer la agroecología dirigida a la soberanía y autosuficiencia alimentarias y a los productores tradicionales, no obstante que México es un país pionero a escala mundial en este campo.

A pesar de sus 35 millones de focos ahorradores, Calderón jamás adoptó una política de transición energética hacia las fuentes renovables. Ello implicaba poner en marcha apoyos sustantivos a la investigación aplicada, apoyos a la pequeña industria mexicana dedicada a generar tecnología, y programas masivos para la reconversión a escala de hogares. Finalmente debe citarse el caso trágico del maíz transgénico que las corporaciones (Monsanto, Syngenta, Dupont, Dow) intentan desde hace una década introducir en México en complicidad con las oficinas gubernamentales. Frente a ello, la resistencia campesina creció y se expandió por numerosas regiones del país y los científicos demostraron con hechos contundentes que todo el territorio mexicano es centro de origen y diseminación del maíz, además de emblema civilizatorio. Tan sólo en la península de Yucatán, la contaminación genética alcanzaría la producción de miel, donde 25 mil familias de apicultores mayas están amenazadas: su miel se exporta a Europa, donde se exigen productos genéticamente limpios. No tengo espacio para narrar la muerte de decenas de defensores, campesinos, asesores o activistas, que esta guerra también produjo. Sólo en Cherán, 12 comuneros han dado su vida en la defensa de los bosques. También el país tiene mártires ambientales. En unos días la cuarta guerra de Calderón habrá concluido. ¿Quién o quiénes recogerán los escombros?

Víctor M. Toledo

Víctor M. Toledo
Víctor M. Toledo
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herán, Cuetzalan, Tepoztlán, Urapicho, Olinalá, Huesca, Atenco, Temacapulin, Juchitán, Ahuacatlán, las 54 comunidades de la Montaña de Guerrero, los caracoles neozapatistas, el Consejo Regional Wixárika… y los que se irán acumulando. Las fiestas de la resistencia se multiplican y expanden. En su mayoría, estos actos de resistencia civil surgen como respuesta a problemas socio-ambientales: defensa de bosques, agua, tierras, contra las concesiones mineras, los proyectos termoeléctricos, los parques eólicos, los alimentos transgénicos, la contaminación, las presas. Lo mismo sucede en buena parte del mundo. En la fase más álgida del capitalismo corporativo, las fuerzas de la usura y de la depredación se potencian, como si fueran los últimos estertores de un animal herido. En el otro plano, la reforma laboral prepara también nuevos instrumentos para extraer más sangre de las venas ya abiertas de los trabajadores. Los mercaderes siempre buscan acumular capital explotando dos fuentes primigenias: el trabajo de la naturaleza y el trabajo humano.

En México, las reacciones ciudadanas por problemas ambientales van en ascenso. Hay focos de comunidades contra los cultivos transgénicos en amplias regiones de Michoacán, Tlaxcala, Yucatán, Campeche y Sinaloa. Una marcha contra el proyecto hidroeléctrico Paso de Reina reunió a unos 7 mil manifestantes en Pinotepa Nacional, Oaxaca, entre indígenas, afromexicanos, maestros, activistas y feligreses. El Consejo Tiyat Tlali, cuyo último congreso reunió a mil personas, la mayoría jóvenes, es un nuevo frente en la Sierra Norte de Puebla. Un recuento de los problemas con la minería reveló 53 conflictos de septiembre de 2009 a la fecha en 16 estados, que han generado 22 nuevas organizaciones. Lo anterior explica por qué en unos meses la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales pasó de 130 a 300 organizaciones.

Del otro lado de la fotografía aparecen Iberdrola, First Majestic, Gold Corp, Vestas, Windpower, Monsanto, Frisco, Jinchuan Group y un largo etcétera. Junto a las corporaciones se reconoce un coro de surtidas voces: Tomados de la mano R. Robles, J. Ortega, E. Peña-Nieto, F. Calderón, V. Fox y M. Espino entonan preciados villancicos bajo la batuta de un hombre sin pelo, ante las cámaras de la televisión y los micrófonos de la radio. Las estrofas hablan del amor a la patria, la competitividad, el desarrollo, las reformas estructurales, la productividad, el capital natural, la política moderna, las inversiones extranjeras, la unidad nacional. El poder político se reparte y se comparte, no importa el color de los políticos y todos ellos lo hacen a su vez con los monopolios, nacionales y trasnacionales, que dominan las principales ramas de la economía mexicana. La democracia, como otras tantas instituciones, se derrumba al descubrirse que es un eficiente mecanismo para la explotación de los ciudadanos y al mismo tiempo una figura inútil para la transformación social.

De estas lecciones surgen enseñanzas para pensar, sentir y soñar nuevas opciones dirigidas a construir el poder social, ahí donde la voluntad ciudadana se organiza y termina diciendo no al sistema. Conforme el tiempo pase, la crisis ecológica global, representada por los efectos del cambio climático (Sandy nos lo recuerda) irá lenta, pero inexorablemente apretando las tuercas, mientras 80 millones de seres humanos se agregarán cada año a la estadística demográfica. Llama la atención que estas resistencias se efectúen en regiones predominantemente indígenas, como si los conflictos escenificaran verdaderos choques de civilizaciones.

En este contexto de permanente tensión, conflicto y enfrentamiento entre el poder económico (no importa su rama, nacionalidad o tamaño) en pleno contubernio con el poder político (no importa su ideología) por un lado, y las comunidades y pueblos originarios del otro, que en estos días se habrán de efectuar dos eventos trascendentes: el octavo congreso de la Asamblea de Afectados Ambientales (ANAA), que tendrá lugar del 9 al 11 de noviembre en la comunidad de Cherán, Michoacán, y en el que el Tribunal Permanente de los Pueblos, sección México, revisará casos regionales. El congreso en Cherán será un paso más en los peldaños de la escalera que conduce a la construcción del poder social. Los movimientos de resistencia pasan a un plano superior cuando echan andar proyectos alternativos contra-hegemónicos en los campos de la producción, el manejo de los recursos naturales, la organización social y política, la salud y educación, la comunicación y la autodefensa.

A contracorriente de todo lo anterior, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) tendrá una reunión los días 20 y 21 de noviembre para certificar su transformación en partido político. De alguna forma será un acto por el cual dará la espalda a los movimientos sociales para entrar de lleno a la lógica de la toma del poder político. Inexplicablemente inventará la nueva expectativa de que ahora sí en 2018, con diputados ganados en 2013, los mexicanos lograrán salir de su situación de crisis. La inercia de una ideología sin visión y conservadora terminará domesticando a la que es la principal fuerza social del país. Mientras tanto, en el aquí y el ahora, las fiestas de la resistencia seguirán creciendo, multiplicándose y ganando presencia como nunca antes. De ahí brotará una opción fresca para la regeneración de la República. Como se dijo en el Wirikuta Feast que reunió a 60 mil rockeros contra las mineras: “Ceder un poco es ya capitular demasiado”.

1. Si nos cierran la vía electoral con más ganas debemos insistir en la vía electoral. Con tres grandes fraudes comiciales: 1988, 2006 y 2012, la oligarquía nos manda el mensaje de que si de ellos depende la izquierda no llegará al gobierno por elecciones. Nuestra conclusión en cambio es que debemos luchar aún más para abrirnos paso al gobierno mediante elecciones, pues éstas siguen siendo la mejor vía. Para salvar a México se necesitan muchas cosas y una de ellas es un cambio de régimen, dado que mientras gobiernen ellos seguiremos en la ruina. Que hace falta tomar el poder arriba no está a discusión, sí lo está el modo de lograrlo.

2. A la oligarquía le dan más miedo los “reformistas” que los “revolucionarios”. La mafia se espanta más con los llamados electoreros que con los muy contestatarios, porque los movimientos sociales fuertes y aun los alzamientos armados ocasionalmente la desestabilizan, mientras una opción electoral de verdadera izquierda amenaza su poder político. La insurrección del EZLN en 1994 se zanjó con menos de 40 muertos; la construcción de aquel PRD, a partir de 1989, dejó más de 600 víctimas mortales. En los dos casos el gran operador fue Carlos Salinas, que algo sabe de eso.

3. A la oligarquía la asusta más la intransigente ética de AMLO que sus prudentes planes económicos. Se ha visto en América Latina que el gran capital puede seguir ganando en el marco de un modelo posneoliberal. Pero nuestra cleptoligarquía no acumula por las buenas, sino a costa del erario y los bienes nacionales; es una burguesía latrofacciosa, rentista y parasitaria que necesita vitalmente la impunidad que le da el control del poder político. Un nuevo modelo económico que impulse el crecimiento, chance; una renovación moral de la administración y del país, ¡eso sí no!

4. En México para ganar elecciones hay que olvidarse un poco de las elecciones. En 2006 estábamos mejor organizados electoralmente que en 1988, y en 2012 mejor que en 2006, y en cada ejercicio la izquierda tuvo más votos que en el anterior. Y sin embargo, nos ganaron, con trampa pero nos ganaron. Está visto que con fraudes se derrota cualquier estrategia comicial, de modo que para ganar deberemos intentar una estrategia no centralmente comicial.

5. Para tomar el gobierno primero hay que tomar el poder. Para sacar a la mafia del gobierno hay que quitarle primero su base de sustentación, hay que acorralarla socialmente, hay que cercarla con un estrecho cinturón de poder popular formal e informal. Cuando la mayoría resista las imposiciones, cuando los mexicanos no le crean a Televisa, cuando las corporaciones gremiales pierdan clientela, cuando recibir recursos públicos no signifique sumisión, entonces ganaremos elecciones, no antes. Y al que le parezca cuesta arriba que le rece a la Virgen de Guadalupe.

6. El mayor partido de la izquierda mexicana no es partido, mientras que los que se dicen partido no lo son. Con principios sólidos, programa estratégico, organización nacional, liderazgo y capacidad de lucha Morena es más partido que el PRD, el PT y MC que dicen serlo y tienen registro. Porque la historia enseña que un partido para el cambio es una fuerza social y política organizada en torno a un proyecto nacional y en lucha por materializarlo. Requisitos que cumple Morena, aunque por el momento no haya cumplido los burocráticos que pide el IFE.

7. Para seguir siendo partido Morena debe seguir siendo movimiento. Morena es ya un gran ejército electoral que fue decisivo para conseguir 16 millones de votos en los pasados comicios. Pero, diseñado para las elecciones, Morena tiene que cambiar si quiere convertirse en un gran movimiento de resistencia. Resistencia a la imposición de presidente, de reformas estructurales, de políticas públicas antinacionales; resistencia a todas las agresiones que nos agravian cotidianamente.

8. La energía invertida en registrar un partido es energía perdida por el movimiento. Las condiciones formales que exige la legislación mexicana para obtener el registro como partido político son en extremo farragosas, rígidas y burocráticas, además de que las opera el IFE, de modo que marchar por esa vía puede significar ausentarse de la resistencia. En tal caso tendríamos la paradoja de que cuando Morena hubiera conseguido ser partido formal habría dejado de ser partido real.

9. A los movimientos les haría falta visión de partido, y a los partidos, espíritu de movimiento. Los movimientos sociales son por lo general reactivos y reivindicativos, además de sectoriales o territoriales, y aunque la tengan algunos de sus miembros, como tales, carecen de la visión integral, incluyente y estratégica que caracteriza a los verdaderos partidos. Los partidos electorales, en cambio, tienden a convertirse en aparatos políticos profesionales, burocráticos y patrimonialistas, presentes en las instituciones donde pagan y ausentes de la lucha social donde no pagan. Preocupémonos por el partido si estamos en un movimiento y por el movimiento si (¡Dios no lo quiera!) estamos en un partido.

10. Sin mito no hay utopía. Decía Mariátegui que los pueblos triunfan si tienen un mito multitudinario, y la fuerza del obradorismo está en haber encendido una gran esperanza popular: ganar las elecciones y salvar a México. Nos pueden robar una y otra vez los comicios, no nos robarán la esperanza. Es necesario que la izquierda haga renacer la multitudinaria expectativa que el fraude resquebrajó y que la oligarquía nos quiere arrebatar. Morena debiera proponer a los mexicanos de a pie un renovado plan de salvación nacional; un proyecto generoso con grandes objetivos, rumbo claro y formulación sencilla; un sueño alcanzable, capaz de despertar otra vez el entusiasmo. Con menos no podremos.

Armando Bartra

Vivimos tiempos cruciales, no sólo en el país sino en el planeta entero. El mundo sufre una crisis múltiple de carácter civilizatorio. Hoy se requiere reinventar cada esfera de la vida social y crear nuevos paradigmas en el análisis de la realidad. Esto es especialmente cierto en Latinoamérica, donde se vive una ebullición del pensamiento crítico y donde surgen y se extienden nuevos movimientos sociales, culturales, políticos. Crisis significa sufrimiento, confusión y desesperanza pero, al mismo tiempo, es una oportunidad única para realizar una transformación profunda, un salto cualitativo, un cambio de civilización. Como ha señalado Jorge Riechmann: “No olvidemos nunca que lo que no resulta posible en tiempos normales, se vuelve factible en tiempos extraordinarios”. Es dentro de este panorama en el que el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), la iniciativa social más audaz de México, debería discutir la opción entre continuar siendo un movimiento social o convertirse en partido político.

Todo indica que la velocidad de la consulta, la prisa por registrar un nuevo partido en la fecha límite (enero de 2013), no permitirá realizar discusiones y reflexiones serenas y profundas sobre el futuro del Morena. Quizás no haya opción, dada la circunstancia electoral. Sin embargo, está decisión pasa por alto tres fenómenos nacionales y mundiales que es imposible soslayar: 1) La velocidad a la que se agudiza la crisis ecológica global a partir del calentamiento global; 2) La proliferación y multiplicación de movimientos de resistencia que se convierten en nuevas iniciativas y proyectos de carácter alternativo en diversos territorios y a diferentes escalas; y 3) El agotamiento de las instituciones dedicadas a la gobernanza, en específico los partidos políticos y la vía electoral, que han quedado desbordadas por la gravedad y magnitud de los problemas del mundo contemporáneo.

Como mostré en mi entrega anterior (La Jornada 12/10/2012), hoy ha surgido una fecha clave en el devenir humano: 2050. Si pensamos que hacia ese tiempo habrán de confluir el crecimiento de la población, que llegará a los 9 mil millones de seres, el agotamiento del petróleo, que es la fuente de energía que mueve al mundo moderno; y los efectos catastróficos, cada vez más potenciados, del cambio climático, resulta un acto de irresponsabilidad o de incongruencia no considerar este escenario como un criterio estratégico y urgente. Encuadrar el futuro solamente en función de los límites nacionales, soslayando que todo país es parte de un planeta en crisis, significa de entrada adoptar una visión obsoleta y anacrónica. Por ejemplo, la sola defensa del petróleo como bien nacional sin plantear una política urgente de reconversión hacia las energías renovables de carácter autogestivo, da fe de un proyecto anticuado. En México las reservas petroleras se terminan, a lo más, en dos décadas, y aunque esto se extendiera urge que los mexicanos aprendan a vivir a partir de la energía solar, como una simple contribución a la preservación de la especie y el planeta.

En cuanto al segundo fenómeno, el tejido social en resistencia se ensancha porque la crisis obliga a los ciudadanos de todos los sectores sociales a tender puentes, a organizarse, y esto a su vez genera redes de solidaridad y de colaboración en regiones y territorios. Y de la resistencia se está pasando a la creación de proyectos autogestivos, donde se afianza o consolida el poder social. El número y la dimensión de estas iniciativas son impresionantes. Cada día el autor conoce y reconoce nuevos procesos que, situados en el mapa de la insurgencia ciudadana, preludian un camino esperanzador y novedoso. Este proceso llegará a tal punto en el corto plazo, que la confluencia de experiencias alternativas dará lugar a enormes regiones o corredores geopolíticos donde se practicarán modos de vida antineoliberales, basados en la regeneración social y ambiental, justo las acciones que deberían ser el objetivo central del Morena. Se trata de un fenómeno inédito, como la cicatrización de un cuerpo derruido, es decir, de la conformación de redes o constelaciones donde los mecanismos de explotación y destrucción de lo social, lo cultural y lo ecológico están siendo sustituidos por nuevas formas de concebir, construir y practicar la vida social. Se pasará entonces de la democracia representativa (inútil e ineficaz) a la democracia participativa. Hasta donde logramos ver, Morena, que se cuidó, e incluso evitó tender puentes con este poderoso movimiento social, difícilmente establecerá alianzas ya metido de lleno en la dimensión electoral.

Finalmente, en cuanto a la crisis y el descrédito de la vía electoral, tres fraudes electorales obligan a cancelar la vía del voto como medio de transformación.

Las últimas elecciones confirman que legalidad no es sinónimo de legitimidad. Los datos dicen que los triunfadores fueron quienes se abstuvieron o anularon el voto (38 por ciento), y que ninguna de las fuerzas es representativa de la sociedad mexicana (el PRI, a pesar de los millones de votos comprados, apenas alcanza 24 por ciento del total). El dilema no es por supuesto entre la vía electoral y la violenta (el antiguo mito de la revolución). Hoy existe un tercer camino, que es justamente la construcción del poder social en territorios concretos. Como lo he señalado en repetidas ocasiones, hoy se debe jugar en dos pistas: se debe construir el poder social mientras se toma el poder político. Por desgracia, difícilmente podrá Morena realizar esta doble función mientras se sigan directrices verticales, no se elimine de golpe el caudillismo y se siga visualizando como objetivo un proyecto que si bien contempla ya planteamientos de avanzada, sigue arrastrando una enorme cauda ideológica que se nutre de posiciones anticuadas o ya superadas. (Piense el lector simplemente en el símbolo actual de Morena, un águila que rememora más realezas, imperios y dinastías, que un movimiento en la era de lo global, el pensamiento crítico o la insurgencia ciudadana.)

Los dos caminos que hemos trazado, que pudieran aparecer como contradictorios, no son excluyentes, sino complementarios. El gran peligro de tomar como única la vía electoral es la de caer en la descomposición generalizada en que hoy se ha convertido la práctica política aquí y en buena parte del mundo. La clase política y el poder económico corporativo se han vuelto cómplices. Son hoy parte del uno por ciento que explota, subyuga y domina al 99 por ciento restante. Ojalá que el Morena logre tener éxito en su caminar por la vereda que ha escogido.

Víctor M. Toledo

En la primavera de 1998 este autor percibió por vez primera y en piel propia lo que hasta entonces había sido una construcción intelectual, un fenómeno socio-ambiental global detectado por la investigación científica: el cambio climático. Durante casi dos meses una espesa nube de humo cubrió la mayor parte del país. La nube comenzó en el sur y sureste del territorio y se fue expandiendo lentamente hasta alcanzar la frontera con Estados Unidos. Ese fue el año más seco y cálido de los registrados, y tuvo como principal efecto una sucesión de incendios forestales que arrasaron millones de hectáreas de selvas y bosques en Brasil, Centroamérica, Indonesia, Canadá y México y generaron una gigantesca capa de humo. Los habitantes de los países afectados estuvimos cerca de vivir una tragedia. Si esas condiciones se hubieran extendido más días, se hubiera generado una atmósfera irrespirable, provocando la muerte masiva. Unos años después, en 2003, experimentamos una segunda casualidad, esta vez en España. Ese año una inusitada canícula estableció récords nunca vistos en los termómetros de Francia, Portugal, España, Alemania, Bélgica e Inglaterra. En Córdoba y Sevilla las temperaturas alcanzaron 45, 50 y hasta 55 grados centígrados durante agosto. El saldo en muertes por el calor se calcula entre 20 mil y 30 mil, una estadística muy poco publicitada.

En los años siguientes se han registrado fenómenos inesperados como el aumento en la potencia de huracanes (como Katrina en 2005), la reducción de los casquetes polares y de los glaciares de las principales montañas del mundo (la de los Himalaya afectará a millones de habitantes de China e India), la reducción de los ciclos térmicos en el océano Pacífico (conocidos como El Niño y La Niña), y el aumento en la acidez de los mares. Finalmente en los últimos años hemos visto severas sequías e inundaciones extremas en regiones tan dispares como el centro de Europa, la cuenca amazónica, Colombia, Rusia o Estados Unidos. Quienes nos dedicamos a documentar estos fenómenos inusuales de origen humano hemos visto rebasados predicciones y escenarios, por una razón: la concatenación de fenómenos impredecibles genera nuevas sinergias no previstas que crean, aceleran o potencian nuevos fenómenos. Este año hemos visto cómo Groenlandia se ha quedado sin su capa de hielo en solamente cuatro días, y cómo los fenómenos de El Niño y La Niña han reducido sus ciclos de siete a dos años. La situación se ha tornado más preocupante según lo indican los últimos reportes. Estos informes proyectan sus datos a una nueva fecha seminal: el 2050. Cuatro de ellos que deben ser consultados son: el del Climate Emergency Institute, el de la Organización DARA, el WWF 2012 Living Planet Report, y el del Grupo ETC sobre alimentos (ver twitter: @victormtoledo).

Para que el lector se dé una idea: en 2050 la población alcanzará más de 9 mil millones de seres humanos, que vivirán un escenario energético límite, ¡con muy poco o nada de petróleo!, y toda una gama de fenómenos extremos provocados por el cambio climático. Energía, alimentos, agua, seguridad y empleo serán bienes extremadamente escasos. Que la humanidad se dirige más velozmente hacia el despeñadero, lo confirman no sólo numerosos indicadores, sino el uso de un término omitido anteriormente: el de catástrofe planetaria. Ello resume dos décadas de fracasos, de reuniones dominadas por la demagogia, la corrupción o el cinismo, en que ni gobiernos, ni empresas, ni organizaciones internacionales han logrado detener el movimiento hacia el vacío. La crisis de civilización se ha convertido ya en una crisis por la supervivencia de la especie, el planeta y la vida misma. Esto define la eficacia y legitimidad de los principales sujetos e instituciones. Frente a la ceguera y/o pasividad de los sectores dominantes, sólo la acción ciudadana podrá detener la ruta al precipicio. Hoy urge tomar decisiones colectivas por la supervivencia; orquestar medidas de salvamento. Las instituciones que existen, incluida la democracia, son ya inservibles (ver mi anterior artículo en La Jornada, 28 de septiembre). Igualmente han quedado rebasadas las fronteras nacionales, los partidos políticos, así como los valores que sustentan el capitalismo, como los de competitividad, individualismo, crecimiento y acumulación. Cada día se requerirán con más urgencia acciones de cooperación y solidaridad consensuadas colectivamente. Hoy, todas las ideologías políticas, desde la izquierda más radical hasta la derecha más reaccionaria, son letanías inútiles recitadas por líderes o pensadores que se quedaron en el pasado. 2050 está “a la vuelta de la esquina”. En un próximo artículo tomaré el caso de México para ilustrar lo aquí planteado.

Víctor M. Toledo

Hoy, a las múltiples crisis del mundo industrial se agrega otra. Se trata del acta de defunción, empíricamente sustentada, de uno de los pilares de la civilización occidental, pieza clave para la toma de decisiones colectivas en sociedades complejas y baluarte del mundo moderno: la democracia. Hoy, sólo los ilusos o los cínicos pueden seguir creyendo que la institución surgida en la Grecia antigua cumple con los mínimos requisitos de calidad y eficacia que requieren para subsistir las complejas sociedades contemporáneas. En la era del capital corporativo, de los máximos monopolios registrados en la historia, y del uno por ciento dominando al resto, la democracia no sólo ya no funciona como instrumento de toma de decisiones, sino que se ha convertido en el medio que justifica y legitima el contubernio entre los poderes económicos y políticos del mundo. Ello permite y facilita la explotación impía de los ciudadanos del planeta. Los ejemplos recientes de Rusia, Grecia, España, Islandia y México han terminado de revelar el verdadero rostro de una institución que se ha vuelto ineficaz e ilegítima y que es necesario transformar con urgencia.

El contrato social establecido entre hombres supuestamente libres e iguales con el propósito de maximizar la libertad, el bienestar y la justicia ha quedado hecho añicos. Los que llaman a reinventar la democracia se quedan cortos ante la evidencia, donde el capital financiero y las gigantescas corporaciones imponen sus mandatos depredadores sobre partidos y gobiernos, no importa su ideología, utilizando la vía electoral para legitimarlos. La violencia que hoy ejercen los poderes sobre los seres humanos y la naturaleza, principal rasgo de la sociedad de riesgo global, halla su justificación en la llamada democracia representativa, la cual usa las tecnologías de la comunicación como instrumentos de control. Pero lo más preocupante es que esta forma de gestión política ya no es útil para enfrentar, desactivar y remontar la amenaza ecológica, que día a día asciende en la escala del riesgo, y que se vuelve una emergencia para todos los miembros de la especie sin distinción de nacionalidad, ideología, credo, cultura e historia. En unas décadas, el 2050, el cambio climático generará colapsos a todas las escalas, mientras 9 mil millones de seres humanos exigirán ser alimentados, educados, cobijados y dotados de salud, agua, aire y energía.

Frente a ello las comunidades humanas reaccionan absteniéndose de participar, e inventando desesperadamente otras maneras de decidir y consensuar. Las revueltas, sorpresivas e impredecibles, ejemplifican ese desdén por la vía electoral. La democracia representativa ha reducido al mínimo la obligación política del Estado frente a los ciudadanos y ha maximizado los deberes civiles ante el poder estatal, tales como el pago de impuestos, la sujeción a las decisiones centralizadas del Estado, la pérdida de control sobre derechos, territorios y recursos. Hoy comienzan a surgir, por fortuna, en la discusión teórica y en los movimientos sociales, nuevas formas de realizar la toma colectiva de decisiones. La falla nodal del sistema democrático actual es que la supuesta representatividad de los elegidos por el voto, mediante partidos políticos que supuestamente representan diferentes posiciones e ideologías, pierde todo significado cuando se coloca en el espacio real de los territorios. ¿Qué argumento justifica que el poder político altamente centralizado y reducido a unos cuantos cientos o miles de “representantes” decida el destino de millones de seres humanos? Como sucede en esta fase corporativa del capital, el monopolio político se autoasigna atributos que exceden los límites tolerables de las comunidades humanas. Mientras tanto, en el espacio real, a cada escala donde se reconoce la existencia del metabolismo entre los conglomerados humanos y la naturaleza, las mafias políticas representadas por el Estado y los partidos atentan permanentemente contra los ciudadanos y su cuerpo orgánico o ambiental, es decir, ponen en riesgo la existencia de la especie humana y del mundo natural.

Frente al modelo anacrónico de la democracia, que privilegia y aun circunscribe toda la práctica política a la escala nacional, hoy surgen nuevas formas de decisión colectiva de diferentes escalas, y en donde la defensa y gestión de los territorios, y todo lo que contienen, se vuelve el marco central de referencia. Así surgen formas de democracia participativa, directa, popular y autogestiva, modos de autogobierno, redes sin jerarquías pero bajo control ciudadano, que anuncian un modelo general alternativo, aún sin nombre, que requiere de una construcción conceptual. Estas novedades crecen y se multiplican por todos los rumbos, a la espera quizás de dar el salto hacia delante que se necesita: desconocer de facto el régimen nacional y constituirse en territorios liberados e independientes que pasen a formar confederaciones, ya no países, sin importar su localización o tamaño.

Que la democracia es obsoleta es una tesis comprobable en varias partes del mundo, donde destaca el caso mexicano. Hoy hay que aceptar que tras 30 devastadores años, el neoliberalismo es imposible de detener por la vía de los votos, aun cuando el “partido ganador” han sido los abstencionistas (39 por ciento). En México, la democracia ha instituido un presidente sicópata, otro alcohólico y otro más delincuente, en los últimos 12 años, sin que los ciudadanos podamos revertir o modificar tales situaciones. El aparato ha vencido, y lo más grave de todo es el vendaval que viene: el país, como el resto de los estados, deberá enfrentar y resolver las diversas amenazas de la crisis ecológica global (sequías, inundaciones, huracanes, derretimiento de glaciares, falta de agua para generar alimentos, contaminación de mares, costas, ríos; alimentos tóxicos, agotamiento de suelos, deforestación, aumento súbito de enfermedades, sustancias venenosas). Estas amenazas toman cuerpo en territorios concretos, a escalas precisas, donde o los ciudadanos toman decisiones por ellos mismos o sucumben, pues el Estado ha quedado rebasado. Ese ha sido el caso de Cuetzalan, la Montaña de Guerrero, Cherán, el amplio territorio de Wirikuta, Tepoztlán, el Chiapas zapatista, cientos de municipios en Oaxaca. A ello me referiré en un próximo artículo.

Víctor M. Toledo

Amigas y amigos:

Como todos sabemos, el Tribunal Electoral decidió validar la elección presidencial a pesar de las evidentes violaciones a la Constitución y a las Leyes.

Muy poco tengo que decir sobre lo torcido del proceso electoral porque casi todo es de dominio público. Si acaso subrayo, aunque tampoco es novedad, que se violó el artículo 41 de la Constitución que establece que las elecciones deben ser libres y auténticas.

El distintivo de esta contienda fue el uso del dinero a raudales para comprar millones de votos. En los hechos, el candidato del PRI rebasó por mucho, los topes de gastos de campaña que establece la ley y, aunque se demostró el uso de dinero de procedencia ilícita, prevaleció el cinismo y la impunidad.

Tampoco hubo equidad en la actuación de los medios de comunicación. Por el contrario, la mayoría de los periódicos, la radio y, sobre todo, la televisión, en especial Televisa y Milenio, se convirtieron en los principales patrocinadores de Peña Nieto.

Ante estas violaciones, las autoridades electorales siempre se hicieron de la vista gorda. Los Consejeros del IFE y los Magistrados del TRIFE demostraron que son personajes sin convicciones, acomodaticios, seleccionados a modo para formar parte del engranaje del régimen antidemocrático que predomina.

Se podrá replicar que esto ya lo sabíamos y que a pesar de ello, decidimos participar en la contienda. Sin embargo, puedo argumentar que siempre debe intentarse la transformación por la vía pacífica y electoral. Respeto otros puntos de vista, pero no considero a la violencia como alternativa.

Pienso que produce más sufrimiento y se terminan imponiendo con mayor facilidad quienes no tienen la razón, pero cuentan con la fuerza para reprimir. La violencia en vez de destruir al régimen autoritario lo perpetúa.

Al mismo tiempo, mantengo la convicción de que, aún en condiciones adversas, enfrentando a los poderes más siniestros, se pueden lograr cambios profundos siempre y cuando exista una voluntad colectiva dispuesta a ejercer a plenitud sus derechos y a no permitir ningún régimen de opresión. Sostengo que cuando el pueblo decide ser dueño y constructor de su propio destino, no hay nada ni nadie que pueda impedirlo.

Pero este proceso virtuoso de toma de conciencia y participación ciudadana, no es fácil de lograr. Lleva tiempo, requiere de mucho trabajo educativo con la gente y de predicar con el ejemplo; exige temple, convicciones y perseverancia.

Quienes estamos en esta causa, debemos saber que llegar al gobierno para mantener el régimen dominante es relativamente fácil, pero el triunfo de la justicia sobre el poder implica fatigas y confrontación política. Los procesos de cambios estructurales suelen ser lentos y complicados, pero son indispensables y gloriosos.

Basta con recordar la historia: Hidalgo proclamó la abolición de la esclavitud y ese anhelo de justicia se hizo realidad un siglo después. Las reformas liberales se consumaron luego de 30 años de cruentas luchas internas y de invasiones extranjeras. En 1910, Francisco I. Madero convocó al pueblo a la Revolución para derrocar a la dictadura porfirista con el lema del Sufragio Efectivo y, aun cuando se avanzó en la atención de demandas sociales, todavía no hay democracia en México.

De modo que no es sencillo lograr una transformación pacífica y profunda como la que nosotros queremos y necesita el país. Hay que enfrentar intereses creados muy poderosos que se oponen de manera rotunda a perder sus privilegios.

Los defensores del régimen de corrupción imperante, como lo vimos en las recientes elecciones, utilizan todo su poderío: sus medios de comunicación, sus relaciones de complicidad y, sobre todo, cuantiosos recursos económicos. A esa prepotencia hay que agregar, y eso es lo que más les ayuda, el atraso político y la pobreza extrema que se padece en el país.

Tenemos que aceptar que todavía hay muchos mexicanos, de todas las clases sociales, susceptibles al engaño y a la manipulación. Están, por ejemplo, y lo digo de manera respetuosa, quienes en las pasadas elecciones decidieron no apoyarnos porque creen en las vulgaridades y calumnias que difunden de nosotros los voceros de los dueños de los medios de información.

Sin embargo, no fue la desorientación lo que más influyó para impedir el cambio de régimen, en esta ocasión, lo determinante fue el uso del dinero para traficar con la pobreza de la gente.

Ya hemos visto cómo Peña Nieto, con sus patrocinadores y cómplices, obtuvieron la mayoría de los votos en el medio rural y en las colonias marginadas del país.

No se trata de juzgar a quienes por necesidad venden su voto. La perversidad es de aquellos que, valiéndose del hambre y de la miseria, compran la voluntad de los desposeídos.

Esta es, sin duda, la mayor inmoralidad que se registró durante la elección presidencial y, al mismo tiempo, este es el gran desafío que tenemos por delante, porque si no hacemos nada para contrarrestar esta práctica inhumana y corrupta, nunca habrá una auténtica democracia en nuestro país.

Permitir a los poderosos que, encima de empobrecer al pueblo, se beneficien electoralmente de sus carencias, es aceptar que se instaure un sistema de esclavitud moderna en el que, entre más miserable y debilitado se mantenga al pueblo, menos esfuerzos serán necesarios para oprimirlo. En otras palabras, tolerar este retroceso significa dejar que los pobres se conviertan en peones y que haya amos que les compren su libertad.

Enfrentar esta infamia es una razón más para seguir adelante. Aquí es oportuno recordar que luchamos por ideales, no por cargos. Por más que nos haya dolido este nuevo fraude, no debe haber motivo para el desaliento y la rendición. Por el contrario, debemos sentirnos orgullosos de tener la encomienda de regenerar la vida pública y lograr el renacimiento moral de México.

Además, hay que tomar en cuenta que, en poco tiempo, hemos avanzado mucho. Nuestro movimiento ha contribuido a cambiar la mentalidad de amplios sectores del pueblo de México. Hemos puesto al desnudo al actual régimen con sus formas de control y manipulación. Se ha hecho evidente que el PRI y el PAN representan lo mismo. Que no hay diferencia entre Elba Esther Gordillo, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Diego Fernández de Cevallos, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Ahora se sabe más sobre los que verdaderamente mandan y hay más claridad sobre su proceder y avaricia.

Esto ha sido, estimo, la mayor aportación social y política de nuestro movimiento. Tengamos presente que no se puede cambiar lo que no se conoce y lo que bien se comprende, difícilmente se olvida.

Fruto de este trabajo de concientización es el despertar de muchos ciudadanos de las clases medias, que en las pasadas elecciones por primera vez nos dieron su respaldo. Aquí aprovecho para mandarles el mensaje de que nunca traicionaremos su confianza.

Somos testigos, también, del surgimiento del movimiento estudiantil de nuestro tiempo, el #YoSoy132.

Estos jóvenes han sabido estar a la altura de las circunstancias, han levantado el orgullo de muchos otros y les han dado poderosas razones para luchar por el derecho a la información, la justicia y por la democracia. Es un movimiento limpio, auténtico, independiente y creativo. Al grado que podemos proclamar que ya se tiene relevo generacional.

Abro un paréntesis para reconocer que hubo ciudadanos de todos los sectores que nos ayudaron a convencer a empresarios y a integrantes de clases medias, que debido a las campañas de desprestigio, mantenían una mala imagen de nosotros. Solo menciono, por no poder hablar de todos, a Alfonso Romo, Demián Bichir, León Larregui, Epigmenio Ibarra, Luis Mandoki, Manuel Clouthier, Dolores Heredia, Tomás López Rocha, Paco Ignacio Taibo, Lorenzo Rojas Guzmán y María Antonieta Laso.

También va a quedar para la historia el gabinete que presentamos, por la honestidad y experiencia de las personas que propusimos: Marcelo Ebrard, Rogelio Ramírez de la O, Juan Ramón de la Fuente, Claudia Sheinbaum Pardo, Javier Jiménez Espriú, Fernando Turner, Adolfo Hellmund López, María Luisa Albores, René Drucker Colín, Víctor Suárez Carrera, Sergio Rodríguez Cuevas, José Agustín Ortiz Pinchetti, Genaro Góngora Pimentel, Miguel Torruco Marqués, Raquel Sosa Elízaga, Bertha Elena Luján Uranga, Bernardo Bátiz Vázquez, Manuel Mondragón y Kalb, Elena Poniatowska Amor, Jorge Eduardo Navarrete López y el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

En contraste, ya estamos viendo que en el gobierno de Peña Nieto ocuparán los puestos más altos, los hombres y las mujeres del más bajo nivel moral.

Pero, sobre todo, agradezco a los cerca de 16 millones de mexicanos, que expresaron con su voto su firme decisión de abolir el actual régimen de corrupción, injusticias y privilegios. Estoy seguro que, aún con los resultados oficiales, están satisfechos por haber actuado con dignidad y decoro, y no formar parte del mundo de la sumisión y del conservadurismo.

A todos les digo que nadie se desanime, que no debemos decir adiós a la esperanza. Tengo elementos para afirmar que el actual régimen está en su fase terminal, ya caducó; carece de consenso. La mayoría de los mexicanos no lo respalda, aunque muchos no lo expresen abiertamente. Baste decir que a pesar de tratarse del supuesto regreso del PRI a Los Pinos, la gente no festejó, al contrario, hay duelo nacional. El pueblo tiene un instinto certero y sabe que por desgracia nada bueno se puede esperar, que continuará el empobrecimiento, la corrupción, la inseguridad y la violencia.

A los hombres del régimen solo les queda el dinero y el aparato de manipulación y de fuerza. Pero el dinero no lo es todo, no es Dios, deja de dominar en la medida en que la gente va tomando conciencia. Ahí está el ejemplo de millones de pobres que, a pesar de sus necesidades, no vendieron su voto.

Asimismo, el control que ejercen los potentados a través de los medios de comunicación es, cada vez, menos determinante. El caso Peña Nieto es un ejemplo; pensaron que bastaba con la publicidad, con lo mediático y no les resultó, tuvieron que recurrir a la compra de voluntades. Y, en cuanto al uso de la fuerza, es cosa de no caer en ninguna provocación y no olvidar lo que dijo Talleyrand a Napoleón: “Las bayonetas sirven para todo, menos para sentarse en ellas”.

De modo que, ánimo, es poco lo que falta. Uno, dos, tres, seis años, una década, son como un suspiro, representan un abrir y cerrar de ojos en la historia nacional. Quienes luchamos por una transformación que servirá a varias generaciones, debemos aprender a medir el tiempo de un modo distinto. No nos debe preocupar tanto, cuanto dure consumar la obra de transformación. Lo importante es no dejar de caminar hacia ese ideal. Si tenemos la fuerza necesaria para resistir, veremos el triunfo de nuestra causa y, en cualquier circunstancia, habremos ayudado mucho a quienes vienen detrás de nosotros para lograr el cambio anhelado.

Amigas y amigos:

Por estar concentrado en la defensa de nuestro juicio de inconformidad para demandar la invalidez de la elección presidencial, no respondimos a las interrogantes en cuanto al futuro de nuestro movimiento, pero ahora es el momento de hablar sobre lo que sigue. Empiezo con lo obvio: diciendo que lucharemos hasta alcanzar el objetivo superior de transformar a México.

Con mucha claridad, hace unos días expresé mi rechazo al fallo del Tribunal Electoral que declaró válida la elección presidencial. Dije que nunca vamos a jugar el papel de paleros del régimen antidemocrático. Por el contrario, lucharemos siempre por abolirlo.

Considero que haríamos mal en darle vuelta a la página, como si nada hubiese pasado. Sería tanto como prestarnos para dejar cancelada, en los hechos, la vía democrática.

En consecuencia, reitero, no voy a reconocer a Peña Nieto como presidente legítimo de México.

Esta postura forma parte, como aquí se ha dicho, del plan de desobediencia civil, que incluye el compromiso de seguir luchando bajo el principio de la no violencia, sin caer en provocaciones, sin afectar a terceros y, sobre todo, de oponernos por medios pacíficos a la aplicación de las llamadas reformas estructurales como la laboral, la fiscal, la energética y todas aquellas medidas que se tomen en contra de los intereses del pueblo y de la nación.

También debe quedar de manifiesto que vamos a proteger a los jóvenes, a los luchadores sociales y a cualquier ciudadano u organización que padezca del acoso del régimen autoritario. No permitiremos la violación de los derechos individuales y colectivos de los mexicanos.

Vamos a seguir trabajando en el fortalecimiento del Movimiento Regeneración Nacional, MORENA. El día de hoy, se ha dado a conocer la convocatoria para elegir a los órganos de dirección en los estados, así como al Consejo y al Comité Ejecutivo Nacional de MORENA.

Además, en los congresos distritales que se celebrarán a partir del día 12 de septiembre, entre todos decidiremos, de manera democrática, si MORENA continúa como asociación civil o se constituye en partido político. En lo que a mí respecta, voy a participar el 15 de septiembre como delegado efectivo en la asamblea donde me corresponde, en Copílco, de esta ciudad. Invito a todos a que sean parte de los 125 mil delegados que participaremos en los 300 congresos distritales que se llevarán a cabo en todo el país. También informo que asistiré del 10 de octubre al 11 de noviembre a los 32 congresos estatales y, desde luego, estaremos presentes en el congreso nacional que celebraremos el 19 y 20 de noviembre.

De modo que lo primero será consolidar la organización interna de MORENA, manteniendo el carácter de movimiento amplio, plural e incluyente. Es decir, MORENA continuará siendo un espacio abierto a todos los ciudadanos, corrientes de pensamiento y clases sociales.

MORENA seguirá sembrando ideas y haciendo conciencia. Fortaleciendo valores culturales, morales y espirituales. En esta nueva etapa se pondrá énfasis en la formación política de los jóvenes. Se mantendrá el periódico Regeneración y se continuarán usando las redes sociales para difundir nuestro proyecto, fijar posiciones y contrarrestar la propaganda de los medios de información al servicio del régimen.

Con MORENA defenderemos a los que sufren injusticias, protegeremos a los débiles y cuidaremos el patrimonio nacional, herencia de las futuras generaciones. Y hay algo en especial que evitaremos con toda nuestra fuerza: la privatización del petróleo. Adelanto que nos opondremos a cualquier reforma al artículo 27 Constitucional, para entregar el petróleo a particulares, nacionales y extranjeros.

Amigas y amigos:

En lo que a mí corresponde, en esta nueva etapa de mi vida, voy a dedicar toda mi imaginación y trabajo a la causa de la transformación de México. Lo haré desde el espacio que representa MORENA, por esta razón me separaré de los partidos del movimiento progresista.

No se trata de una ruptura, me despido en los mejores términos. Me separo de los partidos progresistas con mi más profundo agradecimiento a sus dirigentes y militantes.

Agradezco todo el apoyo que recibí de militantes y dirigentes del partido Movimiento Ciudadano, antes Convergencia.

Estoy obligado a decir que en los momentos más difíciles, siempre contamos con el respaldo decidido de militantes y dirigentes del Partido del Trabajo, del PT, en particular, de su dirigente, Alberto Anaya.

Agradezco, en especial, a los militantes y dirigentes del PRD, partido en el que me tocó participar desde su fundación, del cual fui dirigente y en el que milité durante estos últimos 23 años. Tengo en el PRD muchos amigos, que en todo momento me dieron su confianza y respaldo y, en correspondencia, considero que les di lo mejor de mí y los representé con entrega y dignidad. Estamos a mano y en paz.

Estoy seguro que esta decisión ayudará a renovar y a fortalecer al movimiento progresista. Además, siempre que se trate de la defensa del pueblo, del patrimonio nacional y de luchar por la transformación del país, estaremos dispuestos a caminar juntos y llegaremos a acuerdos para actuar como una sola organización.

Amigas y amigos:

Iniciamos una nueva etapa. Vamos a recomenzar porque así lo exigen las circunstancias. Hagámoslo con el mismo entusiasmo de siempre. Sigamos despertando y organizando a los ciudadanos. Que no nos angustie y detenga el qué dirán nuestros adversarios. Lo más importante es sentirnos bien con nosotros mismos, con nuestras conciencias y con el prójimo.

Comparto con ustedes mi experiencia, que es semejante a la de muchos otros luchadores sociales. Llevamos años batallando, trabajando con intensidad, avanzando y recibiendo reveses. Hemos aprendido que, aun en condiciones adversas, con el predominio del régimen antidemocrático, se va avanzando en la creación de conciencia, en la organización del pueblo y en la conquista de espacios políticos.

Una prueba de ello, por solo poner un ejemplo, es el triunfo del movimiento progresista en Tabasco. Es memorable que este año a pesar del caudal de dinero utilizado para la compra de votos y otras trampas, el pueblo de mi tierra y de mi agua dijo basta y se pudo ganar la gubernatura del estado, luego de 80 años ininterrumpidos de gobiernos priistas.

Esta experiencia es, repito, una prueba de que se pueden ir obteniendo victorias parciales, al mismo tiempo que se van creando las condiciones para alcanzar el hermoso ideal de ver triunfar la justicia sobre el poder.

La fórmula es luchar, resistir, no claudicar, avanzar, caer y levantarse, recomenzar y así, hasta la victoria final.

Todo depende de no perder la fe o desmoralizarse, de comprender que los procesos de transformación son tardados pero sublimes; hacernos a la idea de asumirlos como forma de vida porque hasta en lo personal producen dicha y grandeza. Es decir, podemos ser felices si dedicamos nuestra existencia a procurar el bienestar y la felicidad de otros. Además, la vida es demasiado corta para desperdiciarla en cosas que no valen la pena.

Amigas y amigos:

Créanme que estoy consciente del coraje, el desánimo, la impotencia y malestares del alma que sienten millones de mexicanos luego de este nuevo fraude electoral. Pero debemos superar todas estas tristezas y decepciones, pensando que nada es en vano, hasta en las peores circunstancias, nuestra noble labor significa limpiar el camino a las futuras generaciones, a nuestros hijos, a nuestros nietos, es promover la aurora, la llegada de una nueva vida, de una patria nueva, del reino de la justicia y del humanismo.

Y a los dirigentes sociales y políticos de nuestro movimiento, les recuerdo que debemos guiarnos por valores más elevados que nuestros propios intereses personales. Aunque a algunos les pueda parecer una utopía, nada se puede hacer sin ideales.

Cuando pensemos que no se puede, recordemos que Hidalgo enseñó que “el pueblo que quiere ser libre lo será, que el poder de los reyes es demasiado débil cuando gobiernan contra la voluntad de los pueblos”.

Y cuando no tengamos lo suficientemente claro los motivos de nuestra lucha, no olvidemos las palabras de Morelos, cuando les dijo a sus allegados: “Quiero que hagamos la declaración de que no hay otra nobleza que la de la virtud, el saber, el patriotismo y la caridad; que todos somos iguales, pues del mismo origen procedemos; que no haya privilegios ni abolengos.

Que todo el que se queje con justicia tenga un tribunal que lo escuche, lo ampare y lo defienda contra el fuerte y el arbitrario.

Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben de ser tales a que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto.

Que se eduque a los hijos del labrador y del barretero, como a los del más rico hacendado y dueño de minas”.

Y cuando necesitemos fortalecer nuestras convicciones, emulemos a Juárez cuando decía “que el enemigo nos venza o nos robe, si tal es nuestro destino; pero nosotros no debemos legalizar un atentado entregándole voluntariamente lo que nos exige por la fuerza”.

Y cuando nos falte idealismo, pensemos en ese extraordinario luchador social, Ricardo Flores Magón, que decía: “Cuando muera, mis amigos quizá escriban en mi tumba: ‘aquí yace un soñador’, y mis enemigos: ‘aquí yace un loco’. Pero no habrá nadie que se atreva a estampar esta inscripción: ‘aquí yace un cobarde y un traidor a sus ideas’”.

Por todas estas consideraciones, aquí, en el Zócalo, corazón político y cultural de la República, decimos a los cuatro vientos que no claudicaremos. Que con la misma fe de siempre, vamos de nuevo a entregarnos al fecundo trabajo de despertar a los que faltan para que todos juntos logremos el renacimiento de México.

¡Viva México!

¡Viva México!

¡Que reviva México!

CONSEJO TIYAT TLALI
 
Comunicado a la población en general
Ahuacatlán, Puebla. 6 de Septiembre del 2012
 
 
            A los pueblos de la Sierra Norte de Puebla, a las autoridades municipales, estatales y federales, a las organizaciones comprometidas en la defensa de los derechos humanos y de la madre tierra, a todos los pueblos del mundo, les comunicamos lo siguiente:
 
            El día de hoy, 6 de Septiembre del 2012, nos hemos reunido en el auditorio de la cabecera municipal de Ahuacatlán, para llevar a cabo un foro de información al que convocamos desde el Consejo Tiyat Tlali. En este evento asistieron más de 1,000 personas, la mayoría habitantes de este municipio (alumnos de bachilleratos, artesanas, campesinas y campesinos, todos ellos de los pueblos originarios náhuats y totonacos), acompañados por grupos y organizaciones de varios municipios de la región (Huehuetla, Cuetzalan, Zacapoaxtla, Tetela, Zautla, Zapotitlán de Méndez, Tlapocaya, H. Galeana, Zaragoza, entre otros), así como invitados de la ciudad de Puebla, del estado de Veracruz, del Distrito Federal, y académicos e investigadores de diversas universidades. El foro fue convocado para contribuir a la construcción de la conciencia por medio de la información, en torno a los proyectos de empresas, sobre minería a cielo abierto, hidroeléctricas y ciudades rurales. Se desarrollaron principalmente las siguientes ideas:
-        Que el concepto de tierra, como madre, para los pueblos originarios, significa vida, alimentación, trabajo, espiritualidad, y que al mismo tiempo que le ofrecemos nuestro trabajo, ella nos proporciona sus frutos. Nuestro territorio es el lugar donde nacemos, vivimos, soñamos y en el cual morimos.
-        Este foro dejo en claro, que para los pueblos la tierra y los ríos no son una mercancía, por eso no se venden. Varias ponencias mostraron que en contraposición a esta visión, el sistema neoliberal busca privatizar la tierra, los ríos, la luz, el agua, los bosques y la cultura. En nuestra región se muestra claramente que este sistema, tiene una voracidad por apropiarse de todos los recursos posibles de la Sierra Norte de Puebla, dejándonos contaminación, destrucción de las montañas, trayendo enfermedades, problemas sociales, división de las comunidades, descomposición social y moral.
-        Nos pronunciamos por el derecho a la consulta, por el derecho a la decisión individual de los afectados, pero sobre todo el derecho a la decisión colectiva, pues nuestro territorio no tiene un solo dueño, nos pertenece a todos.
-        Los invitados de otros lugares y los rostros de los asistentes, se vieron llenos de esperanzas, por la solidaridad y acompañamiento expresado, mostrando que en la Sierra Norte de Puebla hay una red de organizaciones sociales que se está consolidando, en defensa del territorio.
 
Concluimos este foro con una oración comunitaria náhuat, mostrando esperanza al compartir los alimentos, las luchas y los sueños, de los pueblos que quieren seguir caminando en la defensa de nuestra madre tierra. Unánimemente declaramos:
 
-        SI A LAS MONTAÑAS VIVAS
-        NO A LA MINERÍA A CIELO ABIERTO
-        SI A LOS BOSQUES Y RÍOS, FUENTES DE VIDA
-        NO A LAS HIDROELÉCTRICAS
-        SI A LA VIDA COMUNITARIA
-        NO A LAS CIUDADES RURALES
-        SI A NUESTROS MODOS DE VIDA SERRANOS
-        NO A LA IMPOSICIÓN DE LAS FORMAS DE VIDA URBANA
 
ATENTAMENTE:
La red de organizaciones y comunidades originarias,
conformadas en el Consejo Tiyat Tlali
y organizaciones simpatizantes.
 

Unidad Indígena Náhuat Totonaca (UNITONA), Pastoral Social Indígena, Coordinadora Regional de Desarrolla con Identidad (CORDESI), Agencia Timomaxtican, Unión de Cooperativas Tosepan, Maseual Siuamej Mosenyolchicauani, Universidad de la Tierra en Puebla (UNITIERRA-Puebla), Institutos Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC), Nakú Skgoy, Telea Hacia el Futuro, Organización Indigena Independiente Ahuacateca Nahuat y Totonaca (OIIA), Centro de Estudios para el Desarrollo Rural (CESDER), Centros de Estudios Ecuménicos, Centro Operacional de Vivienda y Poblamiento AC (COPEVI), Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría de la Universidad Iberoamericana de Puebla, Asamblea Veracruzana de Iniciativas y Defensa  Ambiental (VIDA), Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA), Movimiento de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (MAPDER), Asamblea #YOSOY 132 de la facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la BUAP, Asamblea del Posgrado de Sociología de la BUAP, Asamblea Ciudadana de la primavera Chololteca, Puebla Verde.